A veces nos cuesta querer. Y más nos cuesta demostrar y reafirmar. Somos ingratos, por naturaleza. Nos equivocamos, tenemos miedo, nos sentimos atacados, heridos. Y aparece el orgullo, y nos defendemos, y cuando nos defendemos atacamos y re atacamos, empezamos a ser crueles, incluso sin darnos cuenta. A veces nos gusta ser un poco malos, y nos aprovechamos cuando nos creemos más fuertes que el resto, cuando pensamos que haciendo sentir mal a alguien somos mejores, o más inteligentes.
Para mí ser inteligente es encontrar un punto que se acerque al equilibrio de la mente y la conducta; un poco de coherencia, sensatez. Ser inteligente es parte de ser persona; y somos personas cuando no maltratamos a los demás... el ser humano es más que razón, aunque suene romántico, somos alma, espíritu, esencia, como quiera llamársele. Uno no es lo que es sin ser lo que verdaderamente es... digo, que si no somos nosotros mismos frente al resto no somos nada. Y menos cuando no nos mostramos realmente frente a quienes merecen conocernos, y no porque seamos un premio ni más ni menos, sino que porque ellos no merecen que los engañemos. Es egoísta entregar lo peor de nosotros.
Es cierto que cambiamos, y que cambiamos mucho, y que el entorno también va siendo diferente; incluso la gente que nos rodea, las cosas, todo. Aunque, no es bueno cuando vamos involucionando; retrocediendo, es como empezar el camino del no-yo; alejarse cada vez más del ser, del uno mismo, de lo que se es o se era, de lo que se quería ser...
Somos pocos los que queremos cambiar el mundo; los que luchamos contra nosotros mismos porque aun esperamos ser mejores; los que hacemos cosas aunque otros piensen que está mal, que nos preocupamos de cosas importantes, no superficiales... Y no me refiero a que yo sea una gran persona; todo lo contrario. Pero me controlo, y, dioss, que me gustaría encontrar gente que pensara como yo, que buscara abandonarse un poco; y no ser por uno mismo, ni por algo; sino por alguien más, por una causa, por un ideal...
Concluyendo; somos imperfectos. Demasiado imperfectos. Buenos por naturaleza, malos por la experiencia; culpamos a los demás de nuestros errores y defectos; nos cuesta asumir nuestras equivocaciones... y poco a poco nos quedamos sin lugar.
No me quieres dejar vivo, ¿y yo que es lo que hice? Sólo quise ser yo mismo!!... Asumir que soy tu presa, y emigrar a otro planeta donde no marques mi puerta, donde no tengamos dueño, donde el alma de la gente no se apague con el tiempo y no exista moraleja al final de cada cuento, y haya cosas importantes por encima del dinero, donde yo no sea raro sólo porque soy distinto a ti