jueves, 18 de noviembre de 2010

Viejita.

Nunca me había tocado despedir a alguien para siempre. Nunca había perdido tanto... nunca había sentido ese vació. Nunca había tenido tanta esperanza ni tanto miedo.

El 9 de noviembre de 2010, martes, latió por ultima vez el corazón de mi Mami Carmen... mi abuela cool... una zorrona a todo dar.

No puedo mentir, ni tratar de engañarme: te extraño viejita. Haces falta... a todos. Al Tata, a los tíos, a mis primos... a todos. Cuando voy a la U en la mañana, justo es la hora de los jubilados en el metro y van todos los viejitos que corren para ganar un asiento; y yo pienso en como habría sido tenerte bien viejita... te habríamos cuidado tanto... como tu nos cuidaste a todos algún vez; y te habríamos regalonado como siempre lo hiciste tu con nosotros.

Siempre he escuchado que no hay muerto malo. Y tu aunque hubieses querido ser mala alguna vez, no habrías podido... porque había una bondad en tus ojos, una seguridad en tu voz,... un calor indescriptible en tus brazos. Fuiste siempre pura protección... pura alegría. Pura pureza. Supongo que pocos tienen el privilegio de haberse topado en el camino con alguien como tú. Eres tan única viejita loca... tan especial. Tan diferente... Tan transparente,... tan tú. Zunilda del Carmen Venegas Cazanga... como no te gustaba su primer nombre, dije que teníamos que decirte Carmen del Carmen; sé que me habrías retado por eso, y me habrías dicho unas cuantas palabritas de cariño, de esas que te gustaban a ti. Estos días todos hemos estado recordando cosas, mirando fotos... riéndonos de las historias que tejimos contigo. Y creo que esa fue tu mejor y mas potente herencia: la alegría... Que lo pasábamos bien contigo, jugando, viendo tele, conversando. En cualquier cosa siempre sobresalías, siempre estabas ahí... Siempre fuiste el actor principal en todas las celebraciones; el alma de la fiesta... Viejita Gozadora. Lo comido, lo tomado y lo bailado no te lo quita nadie... pero la vida nos quitó a ti. (no sé si esta bien conjugado eso, pero se entiende)

Es raro llegar a tu casa, y que no estés durmiendo en la mañana, dejarte la luca de la bebida... acostarme en tu cama. Llevo una semana partiendo a clases sin tu besito de despedida, pero igual me despido de tu foto que dejaron al lado del teléfono... Tu olor, Mami. Ya no siento tu olor cuando llego a la casa... ya no estás sentada quedándote dormida en las sillas... ya no andas en el patio mirando tus plantitas. Ya no estas... ya no te encuentro. No me dejes olvidarte... no dejes que un día ya no aparezcas en mis pensamientos... La tía Paty dijo que quería ella que todo siguiese igual... pero nada volverá a ser como antes, porque con tu partida se quebró la linea de nuestras vidas. Podemos seguir, pero siempre te echaremos de menos.

Hay tantas cosas que quedaron por decir... pero sin ti no las puedo repetir, no las puedo pronunciar.


Me muero por abrazarte.

viernes, 13 de agosto de 2010

Hoy me he dado cuenta que nadie me conoce. Soy una masa sin identidad, que caminar por las calles de santiago sin cambiar ni influir en la vida de nadie.

Le pregunté a Gonzalo por mi nombre. Me respondió "Cata"... Así de fácil, así de sencillo. Soy las cuatro primeras letras de mi nombre. Me siento reducida a dos sílabas... un par de zapatillas, un reloj y unos lentes que se mueven... Hoy creo que no soy nada. Que no trasciendo, y me hiere. Me duele en el amor propio, porque quiero ser inmortal. Quiero pasarme de mi vida. Quiero morir y seguir viviendo. Quiero que alguien me recuerde. Quiero que alguien sepa quien soy. Quiero que la gente sepa mi nombre... Quiero subirme al tren de la vida, que sin darse cuenta se está yendo vacio.

martes, 5 de enero de 2010

El peso de la noche

Nunca fui buena para dormir. Suelo tener problemas para hacerlo, sobretodo cuando era más chica y mi papá no estaba en la casa. La noche no ha sido una grata compañera para mi, pero debo reconocer que ha sido mi refugio más de una vez.



Mis recuerdos más antiguos de noctámbula, me traen a la cabeza generalmente noches de verano. Cuando crujía la casa y yo me quedaba quieta en la cama, mirando hacia la ventana, que en ese tiempo tenia una cortina con conejitos. Veía la luz de los postes naranjos y después de un rato me resignaba a fijar la vista en la pared. Otras veces, que dormía en la cama de mi papá, miraba el espejo y el pasillo vacío, porque dejaban la puerta abierta. Me daba tanto miedo, que cerraba los ojos aunque no pudiese dormir; supongo que de ahí viene mi manía de dormir siempre con la puerta cerrada.
Las noches en la casa de mi abuela no era muy diferentes. Aunque ahí se me pego la mala costumbre de tocar la pared para dormir, alego a mi favor que es un método muy efectivo para refrescarse :P
Acá en mi casa actual, mis noches son un poco más tranquilas. Veo tele, escucho música, me pongo a leer. Desde hace algunos años, mi mejor compañero nocturno es mi celular de turno; a veces es un amigo que me escribe, a veces es Carla que me llama o la llamo, o nos escribimos. Muchas veces, es Karen, y dioss, como han salvado mis noches.

Tengo mis horarios algo alterados; en esta época del año duermo mas de día que de noche. Curioso. Aunque la noche no es mi perfecta aliada, me sirve a menudo para meditar y sacar mis conclusiones, e incluso mis inspiraciones. Y hasta, mis interpretaciones; a veces de la nada logro entender algo, o a alguien o alguna cosa; o le doy significado a una frase de canción, y lloro con ellas, y empiezo a extrañar cosas/personas y se quedan conmigo esos dulces y sufridos recuerdos de tiempos pasados...




Cuando llegan las estrellas, temo que mi sensatez subestime mi manía de querer volverte a ver, y una vez duerma mi cabeza, tomará el mando el corazón; soñare que tu me despiertas...