Una vez, a los 18 se pararon frente a mí y me dijeron: No sé si vives de utopías o la utópica eres tú. A veces creo que puede que tenga la misma enfermedad de la Teresa Wilms Montt, y que cuando escribió
“Sufro un extraño mal que hiere narcotizando; mal de amores, de incomprendidas grandezas, de infinitos ideales. Mal que me incita a vivir en otro corazón, para descansar de la ruda tarea de sentirme viva dentro de mí misma.”
también estaba pensando en mi. Pero no por lo último, sino porque es verdad que vivo de utopías, o con ellas. O que las hago vivir, para mentenerme viva a mí misma. Puede que haya leído mucho del amor, que haya pensado mucho del amor o esperado mucho de él. O de ella, de alguna, de alguien en la vida. Pero lo que es cierto, es que el amor-amor; ese que duele y gusta, el que te hiere y cura, ese que te tumba y te levanta, recién lo estoy conociendo ahora.