domingo, 25 de enero de 2015

Como un Quijote a sus molinos.


Batallar contra el sueño es una de mis guerras favoritas. Que me mate el cansancio y caer casi inconsciente en la almohada. Tanto que uno no se puede ni siquiera mover.
A veces no sé si no me gusta dormir porque me cuesta, o si me cuesta porque no me gusta.
Pero es tarde y Morfeo sigue sin venir. Quizás yo tampoco lo busco.

lunes, 19 de enero de 2015

Soy el autor de mis heridas.
Qué me importa si es mentira.
La verdad es que me hacen daño.

viernes, 16 de enero de 2015

Las partes que componen tu todo.
Tu todo que disuelve las partes.
Tu nada que forma todo.
Tu todo que no hace nada.

martes, 13 de enero de 2015

Y después del naufragio, ¿de qué sirve estar tan triste?

sábado, 10 de enero de 2015

A veces me sentí como un perfecto triángulo intentando entrar en tu circular vida.

martes, 6 de enero de 2015



La que tú no crees,
la que yo querré.

domingo, 4 de enero de 2015

Voy a quedarme en este mar.



Muchas veces he escrito del amor que te tengo. De cómo y cuánto te amo. Desde cuando, por qué, lo que siento. Pero nunca del dejar de amarte. De las calles temblando por no llevarnos de la mano, de las camas vacías y heladas. De la cantidad de comidas que corresponden y sus horarios al pie de la letra. De las letras sin sentido que ya no son para ti. De las duchas y vestirme para seguir con ropa. De las cervezas llenas y olvidadas. De los no esperarte ni ir a dejarte. De tener el corazón en una sola ciudad. De los días sin buenos días, sin te amo y sin besos. Eso. De mi cara sin labios por no tener tus besos. De los poemas de Ernesto haciéndome llorar. De los días de la semana convertidos todos en domingos. Incluso los festivos. De las carreras perdidas o no corridas porque no estás en la meta. Del frío y del calor. De la lluvia sin sentido. Del pan sin queso. De mis lentes limpios. Del no esperar el día para verte. Ni la felicidad de la noche anterior. De mis ojos secos por llorarnos. De no volver al supermercado o salir a hacer trámites. Filas de banco eternas. Terminales con buses a ninguna parte. Playas sin olas, sin sol, sin luna. Nubes sin agua. Nieve sin copos. Desfiles de navidad con los globos desinflados. Libros escritos en números. Fotos borrosas. Días sin chocolate, sin pizza, sin helados. Parques sin besos por horas transcurridas. Cerros y bares sin recorrer. El Sur más lejos que nunca. De tener que sacar el Norte del mapa. No soñar contigo. Películas sin desenlace y sin finales. Terrazas y ventanales que no invitan a volar. Caídas sin vértigo. Heridas con sangre y sin dolor. O dolor sin sangre. Un útero sin dueña. El flan volviéndose cáscara. Chandler sin Mónica. Marge sin un Homero que cuidar. Neruda sin Matilde y sin musa. Canciones para otra. Caracoles convertidos en babosas. Completos incompletos. Tazas sin café. El miedo. Mis brazos agarrando el vacío y no tu cuerpo dormido. Dormir y no escucharte roncar. O reclamar por algo. Despertar y no poder tocarte. No pensar. 
No creer. O que ya no crea. Decir que 
no  es posible a m a r,
después de amarte