Batallar contra el sueño es una de mis guerras favoritas. Que me mate el cansancio y caer casi inconsciente en la almohada. Tanto que uno no se puede ni siquiera mover.
A veces no sé si no me gusta dormir porque me cuesta, o si me cuesta porque no me gusta.
Pero es tarde y Morfeo sigue sin venir. Quizás yo tampoco lo busco.
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