Dice una canción, que el amor es como una montaña rusa, como la lucha entre el vértigo y el caer. Y yo, que no soy felina no caigo de pie. Ni tengo siete vidas para intentarlo. Trepo rápido y estoy siempre atenta a tenderte una mano. Si es que la necesitas. Mis instintos me llevan más a cuidar(te) que a cuidarme a mí misma. Las historias se repiten y a veces vivo en ciclos que parecen ruedas. Me aplastan y dejan marcados mis brazos, como ese abril tan lejano que cortó las fibras de mis músculos. La suerte me ofrece venganza por crímenes que no he cometido. Y que no me atrevería a cometer. De pronto mi vida pasa como un reloj de arena pegado a la tierra. Y en mi país la tierra no deja nunca de mo ver se. Como tus pies por aquel no vas a poder olvidar nunca. Y que yo trato de mantener a la sombra. A veces tenemos cicatrices tan grandes que envuelven todo el cuerpo, y lo conocen por dentro. Otras, son personas. Que nos rompen. Y nos siguen rompiendo. Como si sanarse fueran puntos mal cosidos. Se abren y no sangras, pero duele. Un nivel que es más abstracto que el recuerdo. Nacen las cosquillas que no son cosquillas y son miedo. Se (me) comprimen las vísceras a tal punto, que sólo necesito vaciar. Que venga el vacío y me llene. Siempre es una tentación caminar sobre cuerdas flojas. Algunos tenemos la mala suerte de cruzar los puentes sólo para caerse. Mirar los abismos como si estuvieras mirando un monstruo a los ojos. Pareciera que es la valentía, que viene. Amor propio, dicen otros. Amarse es respetarse. Y yo me olvido de mi. Hasta que pillo mis ojos y encuentro mis manos. Las miro. Parece a veces que me pierdo y suelo creer que no podré volver. Pero me levanto. Por instinto. Por altruismo, incluso por resiliencia. Siempre hay algo que sigue intacto. Y tú, como alguien que buscó donde no debía, encuentras mi amor (por ti), que sólo estaba hundido un poco más profundo en mi existencia.
lunes, 16 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
viernes, 6 de marzo de 2015
Contarte, quizás, lo difícil que se me hacen las cosas cuando no logro otorgarles sentido.
Hacerte entender, de alguna manera, que avanzo en una recta, que no va a ninguna parte. Dos puntos unidos y que se alzan hasta el infinito, pero un infinito que no forma parte de mi.
Descubrir, que me mata un poco y cada día que no me pase nada. Así como nacer en el fracaso. Pierdo batallas que no han iniciado. Inicio perdiendo batallas.
Siento el vacío y me da miedo porque no soy alguien para hacer eso. No sé si es mejor que me entre la arena a los zapatos o andar descalza el camino. Veo plano.
Y hay cosas, que a veces sólo se ven si pasas cerca del abismo.
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