jueves, 8 de diciembre de 2016

La sinceridad de los suicidas.



Basta con que tú aparezcas en cualquiera de tus formas, para que yo, ya esté llorando. Me hubiera muerto tantas veces por sentirme tan importante como lo haces ahora. Hubiera querido tanto tener el papel que me pintas ahora. Con los sueños, las ideas, las esperanzas. Y no haber escuchado tantas veces que ya habíamos llegado a tope. Mientras a mi me gustaba creer que no teníamos límites. Que no existía nada que no pudiéramos hacer. Creía tanto. Y ahora no sé: que si, que no. Y no es que no lo tenga. Es que lo tengo escondido. Estás tan dentro mío, pero tan adentro que no puedo dejarte salir. Y entiendo entonces, que tenemos que volver a brotar. Que yo, tengo las raíces. Pero que tenemos que esmerarnos por cuidar y atender bien la flor. Tú tráeme el agua. Yo, procuraré cuidar la tierra. 


Estoy aquí.

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