sábado, 21 de diciembre de 2013



M vivía más lejos que cualquiera en el mundo. Hubo tanta distancia entre su cuerpo y el mío, que aparecieron dos continentes y se quedaron ahí para siempre. A M siempre le gusto mi manera de escribir. Y a mi siempre me gustó su manera de aprenderse las canciones, y su capacidad de conocerlas todas. A M no le gustaban los beatles, ni la coca cola, ni nada que no estuviera en español. Siempre tuvo una extraña manera de honrar a su patria. Con M aprendí lo de la patria, que no es el país, sino que es uno mismo. Desde ahí supe la importancia de ser leal y de serle fiel a la patria, al propio país que uno constituye. M tuvo el mismo problema que yo, pero nunca se lo dije. Me acuerdo de ella y su risa. Del acento español. De sus ojos azules. De su piel blanca y los huesos intentando arrancarse de su cuerpo. Me acuerdo de la filología, del aborto y su dolor. Me acuerdo de la fecha. Y de que en una semana, tendrías 25.

cauen del calendari els fulls i en cadasqún en sentiment més vençuts.