Madre me trata mal y se arrepiente. Madre dice que le doy asco. Madre no usa mi mismo vaso.
Pero en algún rincón de su existencia, su bondad se hizo infinita y vino a buscarme en la noche. Me escucha desde su pieza. Contengo tanto el llanto en el día, que lloro durmiendo. O será que me duermo llorando, quizás. Estoy tan comprimida que intento desaparecer, no quiero ocupar espacio. Madre me pregunta cien veces qué me pasa. Y yo no me atrevo a contestar nada.
Perdóname Mamá.
Son las doce y abro la puerta. La miro y la abrazo. No puedo decirle feliz cumpleaños, no me salen las palabras. Lloro y termino abrazándome a mí misma para que no se me escape el alma. Y así empezamos.
Madre no sabe que me perdí en el cementerio otra vez. Que me sangró la nariz de caminar tanto bajo el sol.
Madre no sabe que hoy si encontré la tumba y caí de rodillas.
Madre no sabe que hoy busqué a mi abuela, para darle gracias. Que le dije gracias a la vida, porque pese a todo el amor por mi está volviendo a su corazón.
Feliz cumpleaños María Solt.
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