El desastre lo llevo por dentro. Y en los ojos. No sostengo la mirada y es que me desarmo. Hay trozos de mi por todas partes. No me doy ni cuenta y no veo más que arena. Se me mete en los zapatos, como esa canción de los Fitipaldis. Quiero decirte, pedirte con todo mi corazón, que no te preocupes más por mi. Pero cómo, si no sé cómo salir. Ni como decir(te) que no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario