miércoles, 23 de agosto de 2017

Perseida.



Me agobian estas noches de desvelo.
De oscuridad.
Con cama grande y un vacío enorme.
Que el cambio de hora,
la m e n t e
o lamentos.
Pienso tanto que mi sinapsis parece deporte neuronal.
Duermo poco.
Duermo mal.
Sueño extraño.
Tragedias
abandonos
ahogos
olvidos.
Y entonces te espero.
Te espero tanto,
que cierro los ojos
para imaginar tus labios
-que me sé de memoria-
porque
en ti
contigo
a tu lado
teniéndote
teniéndonos
sabiéndote
es la única forma
sólo así
apaciguo mis monstruos.

sábado, 12 de agosto de 2017




Cuando es esta hora y sólo puedes estar muy triste.

sábado, 5 de agosto de 2017

Sometimes.


A veces, estás tan triste que ni la madrugada te consuela. Y respiras frío, tanto que duelen los dientes, y no eres capaz de absorber ningún calor. Aún así, cuando tu piel se está quemando sigues helada. Nada me inmuta. Mi casa se vuelve a caer, escucho los gritos pero nunca me levanto. 

A veces, estás tan triste que ni el día te despierta. Y no sales del letargo. Tanto, que te adaptas al insomnio. Y nunca puedes abandonar los trastornos del sueño. Nada me apaga, nada me ilumina. Veo la luz por la ventana, pero sólo le doy la espalda.

viernes, 23 de junio de 2017




No me gustan los días en que la vida se me hace a una canción de Carlos Sadness y me quedo con la impresión de haber estado sentada. No me gusta este ahogo y que no llegue el aire. No me gusta esperar. No me gusta quien soy cuando espero. No me gusta que me esperen. Pero lo que menos me gusta es pensar con tanta certeza, que si sigo esperando, no habrá nadie que venga por mi.