Es mi cabeza parece tan fácil articular el argumento y cuando trato de sacarlo, de decirlo e incluso ahora, tratando de escribirlo, pareciera que todo fuera un caos. Un desorden monumental, una maraña. Y así me siento, como un montón de partes, de piezas que se entrecruzan y se enredan, entonces termino siendo una cosa espesa y blanda al mismo tiempo. No sabría cómo explicarte mi tristeza, que no es sólo de hoy; no sé cómo decirte que estoy mirando una herida abierta, una herida que es vieja. Que sé que tú no eres así, pero no logro separarme de la idea de abandono. Que todas las otras idas, que todas las otras personas, todos los otros trozos, están todos ahí. Y qué tú llegas más profundo. Cómo te explico lo último sin generarte daño a ti tampoco. Les digo a todos que logro entender lo de los días; eso que el tiempo es relativo y por lo general termina yéndose rápido, que lo que parece tan largo -tan terrible-, puede que suceda y apenas se note. Pero es la desesperanza aprendida lo que duele, lo que se me clava en los ojos, lo que me engaña. Le tengo terror a tu vacío. A esos lapsos grandes sin ti, sin tus besos. No sé cómo vivir estirando el brazo y no ser capaz de tocarte. Y me veo tratando de armar(me), moviendo cosas, buscando qué hacer para llegar a ti, cómo lograr no salirme de tu lado.
lunes, 9 de diciembre de 2019
jueves, 18 de julio de 2019
A hard day's night.
La veo en el suelo de un baño de un bar cualquiera. Diría cualquiera, pero era mi bar favorito. Abusando de un pretérito pluscuamperfecto y colgándose de todo lo que termina antes de que acaben de suceder(se) las cosas. La veo ahí en la ausencia, apoyo la cabeza en la pared fría y de pronto estoy viendo todo lo que no quiero ver. Entonces, miro y siento a otra cayéndose del balcón, después de que la droga le hizo creer que podía caminar y evitar la gravedad; me vi de niña rogándole a mi papá que abriera los ojos mientras conducía, luego de que la cerveza le arrojara el sueño. Lo vi quebrando huevos, lanzándolos con la muralla porque no se podía seguir con la borrachera. O a mi abuela muerta, después de una resaca mal cuidada. Y vuelve entonces el demonio del coma etílico, el riñón explosivo, la mano en el aceite, la caída de un vehículo en movimiento, los desmayos en el metro.
Los fantasmas se alimentan entre ellos y se hacen más fuertes.
miércoles, 13 de marzo de 2019
¨
Empiezas a desaparecer y te difuminas.
De a poco de vas borrando y entonces
luchas.
Ahora decides luchar.
Y lo haces tanto,
queriendo sólo
mantener
tu
presencia
in
tac
ta.
Pero no.
No.
Ahora hay cosas que no puedo permitirme.
Ni permitirte.
Y luego de estos (d)años mutuos.
Porque convengamos que nadie sale con el corazón entero,
el trozo ausente que más duele en el mío
es que no me acuerdo de tu risa.
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