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Empiezas a desaparecer y te difuminas.
De a poco de vas borrando y entonces
luchas.
Ahora decides luchar.
Y lo haces tanto,
queriendo sólo
mantener
tu
presencia
in
tac
ta.
Pero no.
No.
Ahora hay cosas que no puedo permitirme.
Ni permitirte.
Y luego de estos (d)años mutuos.
Porque convengamos que nadie sale con el corazón entero,
el trozo ausente que más duele en el mío
es que no me acuerdo de tu risa.
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