martes, 3 de septiembre de 2013

Resumiendo

Encontrarte. Saludarte. Mandarte una vaca. Hablarte. Contarte. Buscarte. Juntarte (conmigo). Esperarte. Besarte. Mirarte. Abrazarte. Tomarte (la mano). Sentarte (a mi lado). Besarte, otra vez. Besarte mil veces. Conversarte. Sentarte (y leerme). Dejarte. Juntarte de nuevo. Buscarte (al otro día y muchos más). Angustiarte (y angustiarme contigo). Presentarte. Ir a visitarte. Desnudarte. Desayunarte. Almorzarte. Oncearte. Cenarte. Tomarte (en brazos). Agarrarte (con las piernas). Tironearte. Golpearte (sin querer). Concretarte. Soñarte. Escucharte. Mirarte (el tatuaje de plumón). Cocinarte. Lavarte (la ropa y el cuerpo). Pensarte. Enviarte. Armarte (en mi cabeza y mi cama cuando no estás). Bailarte. Cantarte (bajito y entre canciones). No cambiarte (por nadie).


Esperarte.                      
                                  Llorarte.
                                                                       Necesitarte.

                                                                                                               Extrañarte. 
  

Todo, todo eso (y más)
Todo eso (y las palabras que todavía no descubro)
Todo esto

               se resume
                                       en
                                                        a m a r t e.

En el amor. Que se convierte en arte. Que se hace mil formas y mil maneras de hacerlo bien y de hacerlo mal. Que se vuelve todo. Que se convierte en la técnica de hacer visible lo invisible.

En la virtud de poder materializar pero dejar que todo siga siendo abstracto.

En la capacidad de que pueda alcanzarlo todo. Pero que ni siquiera sea necesario tocarlo.




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