A veces uno vive con la ilusión de las relaciones de los cuentos y el vivir felices por siempre. Es fácil, uno besa el sapo y es un príncipe; el veneno de la manzana se va con un beso; los labios de otro te quitan de encima maldiciones y años de agonía.
Pero otras veces, uno vive sabiendo que todo puede irse tal como llegó. Es más complicado, amas y te llenas de un veneno que te hace sentir viva; besas al sapo y puede que seas tú quién se convierta; matarías por los labios de otro. Matarías porque ese escosor nunca te abandonara. Porque es esa quemadura la que encarna el amor.
Yo no quiero un amor de cuento, ni de película. Quiero un amor de la vida, un amor cómo tú. Quizás sin un felices para siempre, pero con un más felices por estos días.
lunes, 20 de enero de 2014
De amores de cuento y otras cosas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario