lunes, 14 de abril de 2014

Algo como ser feliz.


Una vez, mi abuela me dijo que no llorara tanto porque un día se me podía olvidar como ser feliz.
Y yo, que siempre lloré más de lo que debía, no le hice mucho caso.

Hoy quiero decirle vieja, que cuando se me olvida como ser feliz, pienso en ti. En tus orejas suaves, en el olor de tu cuello, en las arrugas de tus manos. Y que igual lloro con tu recuerdo. Pero sé que no hay nada tan grande como el amor que te tengo, ni mayor suerte que la que tuve por conocerte.