viernes, 4 de abril de 2014
Dirigirse hacia todo.
Respiración holotrópica y aparecen los colores más guapos que haya visto nunca. Escurren por las paredes que había pensado que eran blancas, y no. Las cortinas bailan pero las ventanas están cerradas. Hace calor y ya siento que me quemo, por la espalda.
Defínanse en una palabra, dice una voz a lo lejos.
Autopistas, pienso yo.
Ya estoy parada en una carretera cualquiera. Lejos de todo, pero cerca de ti. Tengo las piernas dormidas. Camino sin moverme todos los kilómetros que recorrería por ir a buscarte. O por buscarnos. Los árboles giran y llueven hojas secas, que brillan como nunca. Y yo las piso. Se deshacen ahora bajo mis pies, haciéndome cosquillas.
Inhalen en dos tiempos, boten en tres.
Que baje los latidos.
Que sintamos nuestro propio corazón
y de a poco, abrir los ojos.
Yo los abro. Y estoy sentada, en el suelo, frente a una silla vacía que está acercándose a mi frente.