De pura ingratitud hoy no fui ni a verte.
Te hablé toda la noche. Y te pedí que me escucharas.
No sé si me equivoqué; si hiciste bien.
Me levanto y no sé cómo llegar al lugar que creo que me corresponde en el mundo en este momento.
Caminaría en el cementerio.
Tomaría un bus.
No me quedaría en la cama.
No entré a tu pieza, ni miré tu pijama debajo de la almohada.
No me senté en tu cama, ni encontré tu olor.
Lo único bueno que hice, fue cambiar las flores secas que adornan tu foto y poner las que te gustan.
(Feliz día)