sábado, 4 de abril de 2015
De un tiempo a esta parte.
Una vez, yo estaba triste, quejándome, de mis desgracias y no lloraba. Vivía con mi abuela, y me miraba distnate desde su pieza, mientras yo hablaba con mi mamá.
Madre me dice que mi vida en ningún caso ha sido triste. Que lo he tenido todo. Le tuve tanta rabia porque nunca fue capaz de mirarme ni saber nada de lo que pasaba.
Me acosté entonces con mi abuela y la abracé. Desde entonces me duermo sabiendo con quién y pongo la mano para saber el espacio ocupado -y dejar el miedo de que invadan mi cama-. Con la luz apagada me dijo que desde un tiempo hasta ese día, yo estaba viviendo con una cajita adentro, y que si no tenía cuidado se iba a cerrar, quedando recubierta y enterrada. "Cuando uno deja pasar las cosas, después es más difícil hacer que no pasen". Infinita sabiduría, mezcla de amor y experiencia. Dicho y hecho. Me enfermé como nunca. Me abandonó el alma y las ganas. Saqué de mi todo lo equivocado, y por accidente 27 kilos menos.
Me equivoco y creo que tengo un año menos. Será, quizás, porque tengo entre borrado y bloqueado el 2004. Que quiero arrancarme ese año y no haberlo vivido. Porque así yo tendría muchas cicatrices menos. Y no conocería el odio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario