No sé si uno a veces se olvida de recordar algo, o nos acordamos del olvido. Lo notamos y está ahí.
A veces no sé qué es el olvido. No sé si será una etapa, un proceso completo, o quizás una meta.
Sé
que olvidamos para protegernos. Que alejamos de la conciencia todo lo
que pueda dañar nuestro aparato psíquico y dañarnos a nosotros. Pero qué
pasa si no quiero olvidar. Si no quiero olvidarte, si no quiero dejarte
fuera de mi día a día. Y yo no sé, por qué ahora me cuesta un poco más
acordarme de ti.
Lo único que podría
decirte hoy, querida vieja, es que olvidarte (y perderte) ha sido lo más
difícil y doloroso que me ha tocado vivir, y por lo mismo es que a
veces evito pensar en ti.
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