sábado, 23 de agosto de 2014

Te desnudé sin quitarte la ropa.



Desde el día uno que no hay otro cuerpo que no sea el tuyo. 
Cómo pensar -o llegar a imaginarme- que sea otra piel la que toca la mía.
Incluso, cómo poder tocar a alguien que no seas tú.
Pienso en ti y es como si no existiera nadie más.

Y es que eres la única que me ha tocado así.
Electrocutando mis poros.
Dándome frío y calor, cosquillas y tranquilidad, 
todo al  m i s m o  tiempo.

Son tus besos los que despiertan todo de mi,
y tu lengua el afrodisíaco más potente.
Qué sería de mi, sin tu saliva en la mía,
sin tu respiración haciendo respirar mis células,
sin tu calor humedeciendo toda mi biología.

Es por tus huesos y por tu carne
que dejaría hasta la última gota de agua en mí cuerpo,
secaría por ti todo mi sistema,
porque eres sólo tú
quien puede volver a llenarme
del delicioso líquido llamado deseo (por ti)
que corre por mis venas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario