Es sólo que odio despertar y no verte. No desayunar y tener hambre. Es sólo que no soporto que hoy ningún camino me lleve hacia ti. Es sólo que quiero patear la distancia, llenarla de piedras y subirme. Saltar. Y estar a tu lado. Es sólo que las horas, los días, las semanas se hacen eternos. Que no me aguanto por volver a escuchar tu respiración y tocar tus labios. Es sólo, que lo que más odio en el mundo, es no poder verte cuando quiero. Ni cuanto quiero. Y que llegue la noche sin la promesa de verte mañana.
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