lunes, 12 de diciembre de 2016



Yo sólo quería que te volviera la inspiración. Que me vieras como siempre quise. O debiste. Y escucharte cantar una vez más, una canción que te queda demasiado baja. Y que tu voz parezca de inframundo. Y de pronto, tan aguda que no pueda oírte. Quiero ver tu melena brillar. Como nunca. Que me busques y que yo ye busque. Cómo decirte que no dejo de extrañarte. Que me estoy recuperando y que sólo quiero volver por ti. Que sólo te amo a ti. Que sólo, contigo lo que quiero todo. Mi amor: estoy aquí.

jueves, 8 de diciembre de 2016

La sinceridad de los suicidas.



Basta con que tú aparezcas en cualquiera de tus formas, para que yo, ya esté llorando. Me hubiera muerto tantas veces por sentirme tan importante como lo haces ahora. Hubiera querido tanto tener el papel que me pintas ahora. Con los sueños, las ideas, las esperanzas. Y no haber escuchado tantas veces que ya habíamos llegado a tope. Mientras a mi me gustaba creer que no teníamos límites. Que no existía nada que no pudiéramos hacer. Creía tanto. Y ahora no sé: que si, que no. Y no es que no lo tenga. Es que lo tengo escondido. Estás tan dentro mío, pero tan adentro que no puedo dejarte salir. Y entiendo entonces, que tenemos que volver a brotar. Que yo, tengo las raíces. Pero que tenemos que esmerarnos por cuidar y atender bien la flor. Tú tráeme el agua. Yo, procuraré cuidar la tierra. 


Estoy aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

Pero brillé




Después de ti, la vida se ha vuelto una cosa oscura y pegajosa. A ratos -extraños y escasos- muy brillante. Llena de luz, de esa que encandila y no deja ver más allá.
Después de ti, las mañanas son inmensamente terribles. Y las noches terriblemente inmensas. Tengo esta puta sensación constante de que no quepo en ninguna parte. Todo me queda grande. Incluso, yo misma. Hay días que no puedo ser más pequeña. Y hay otros que soy tan grande que cualquier rastro de ti, es minúsculo. Pero es mentira. Lo abarcas todo. ¿Cómo fue que te quedaste conmigo, y yo no me di cuenta? 


Decidí apagar(me) la luz.
La semana completa se volvió un trapecio.
Del que me cuelgo de lunes a viernes
rogando por el fin de semana.
Y después esperando que regrese el lunes.
Que entre la tristeza y todo este
v  a  c  i  o
no me encuentro.
Hay pedazos de ti por todas partes.
Y partes de mi en todos los pedazos
(que conservaste)
¿Por qué no te quedaste conmigo
en lugar de seguir
con
-minúsculos-
trozos de mi? 
Desde que te fuiste
no consigo volver a volar.
Mis pies están tan atados al suelo
que ahora creo en la gravedad.
Podría contarte, también,
que aprendí a rezar
y he pasado
unas
vacaciones en el infierno.
Todo porque tu risa
ya no está con mi risa.
Por la Puta 
-bien PUTA- madre.
Cómo echo de menos tu risa.
Aunque ahora dudo si alguna vez te escuché reír.
Tengo miedo de haberte provocado 
más llantos
que otra cosa.
Me acordé del calor
de la casa en invierno.
Vengo con una maleta
llena de vivir sin ti.
Se hace de noche otra vez.
Y yo vuelvo a casa
con las manos vacías de orgasmos.
  Intento atrapar el sueño,
y no lo consigo.
Mientras tando
decidí apagar(me) la luz.

Pero brillé. 

viernes, 15 de julio de 2016






Eres todo lo que desconozco. 

Y yo soy todo lo que no sé. Cómo se puede ser algo que no se siente. Sentir antes que ser. Ser después de sentirnos. Me esfuerzo por encontrar el orden correcto. Y ni siquiera lo adivino. Me desvivo por eso. Si acaso se puede seguir sin caminar. O para qué seguir andando si no puedo avanzar. La vida me estanca y creo que estoy empezando a crear musgo. Floto inerte y nunca fui el centro del lago. 

·

Desconozco todo lo que eres.

 Sabes todo lo que soy. Asumimos de inmediato que somos un juego peligroso. Pero pasa que tú sientes todo lo que puedo ser. Y yo te atravesé con la mirada para saber que estabas ahí. Mi fuego en tus mejillas nos hizo reales. Y tus cosquillas en mi estómago nos llevaron a otro mundo. Repito: somos un juego peligroso. En una dinámica interesante no soy yo la que trae las preguntas ni tú quién tiene las respuestas. Nos ahogamos en aguas tan tranquilas que la inmersión no parece posible. Y nos miramos sumergidas, esperando a ver quién se sofoca primero. Quién vuelve a inhalar. Lo triste de esta historia que encontramos alivio respirando en otros aires. En otros lagos.

lunes, 30 de mayo de 2016

chasing cars



La vida me parece como el mito de Hades. Voy en un auto y sólo pienso que somos un montón de almas perdidas. Y que estar perdido es peor que estar muerto. Almas que no son capaces de reconocerse ni encontrar consuelo. Y que el único destino es seguir vagando, buscando algo que no se podrá encontrar. Entonces me pregunto, si uno se merece eso. Que por qué nos merecemos este dolor.

sábado, 30 de abril de 2016

mírame bien




El desastre lo llevo por dentro. Y en los ojos. No sostengo la mirada y es que me desarmo. Hay trozos de mi por todas partes. No me doy ni cuenta y no veo más que arena. Se me mete en los zapatos, como esa canción de los Fitipaldis. Quiero decirte, pedirte con todo mi corazón, que no te preocupes más por mi. Pero cómo, si no sé cómo salir. Ni como decir(te) que no.

lunes, 18 de abril de 2016




No ibas a cambiar nada por mi. Ahora yo escribo Soledad con mayúscula.

vida de alquiler



A veces, me gusta imaginarme que tengo alas. 
Y que estas ganas de irme, se sustentan en ellas. 
Que tengo la capacidad de volar y llegar a donde quiero
- y no sólo a dónde puedo,  a donde me dejan-
 Mientras me duele la espalda de frío, me doy cuenta de que no las tengo. 
Y que, en realidad, sigo aquí. 
Donde siempre, como siempre. 
El mundo sigue sin ser mío. 
Y yo, sigo sin tener un lu(ho)gar

viernes, 15 de abril de 2016

Tarde para cambiar




Mi primer recuerdo de ti, es a los dos años y medio. Estábamos solos en la casa, y tú me dejabas entrar el triciclo y andar por los pasillos. Acto seguido, nos íbamos a la clínica. Después, me acuerdo de mí, en tus brazos, en alguna playa; mientras yo me enojaba con el mar por romper mis castillos, tú llenabas valdes con pulguitas de mar y así yo pudiera tener mi propio reino. Me acuerdo de mi, siendo reina en Pirque y nosotros celebrando con tu club deportivo. Tampoco se me olvida esa vez que ibas manejando borracho, y yo de pie detrás de tu asiento, te afirmaba la cabeza y te hablaba para que no te quedaras dormido. Tus cuentos para curar el insomnio que tengo desde siempre. Los masajes en los pies. Y los tuyos rotos, por jugar a la pelota. El cariño por el fútbol y la cancha. No se me borra nunca tu cara de odio, el día que nos echaste de la casa. Y lo feliz que eres cada vez que celebramos algún logro. No se me olvida nada, papá. Ni tus escapes a otras ciudades por ver a otras mujeres. Ni cuando llegaste y me afirmaste en algún funeral, ese día que yo sólo quería correr. Lo terrible, es ahora, que tú quieres huír y yo no sé si te puedo sostener.

¿?




Si te vas por lo que soy
o
por lo que nunca fui.

lunes, 28 de marzo de 2016



Una tormenta hay en mi corazón.

jueves, 24 de marzo de 2016

Arrastro una pena inmensa. Se sienta a  los pies de mi cama, volviéndola cada vez más fría. Y a mi. Le doy forma y la miro a los ojos. Mi tristeza es una puta, y se mete en mis sábanas sin que yo la llame. A veces la trae el vacío, otras noches me dice que se llama Soledad. Yo me doy vueltas, huyendo de sus besos. Pero este castigo es una cárcel de alta seguridad, y aún no me he podido escaparl

martes, 22 de marzo de 2016

Let me get what i want this time.




Han vuelto a aparecer esas cartas escritas en hojas de cuadernos,con faltas de ortografía y dibujos de perros, que sólo pueden significar amor roto. Yo, que me empeñé en hacerte desaparecer y quemar todo el daño. Tú que te empeñas en volver y no dejar que te borre. No puedo replicar y contestar lo injusto que encuentro la forma en que destruiste mi inocencia. Y lo torpe que me siento por haberme dejado, cuando era mil millones de veces mejor dejarte a ti. Arrastré la culpa de tu corazón roto hasta que entendí que enfermaste el mío. Que abusaste del mío y que no te permito más. Y que mi silencio, no es castigo. Es opción. Si te veo te saludo pero no traspasas la barrera de la cordialidad. Que perdiste todo derecho de entrar. Te cierro la puerta, y no te dejo volver. Ya restituí todas las partes de mi.
Y desde hace mucho tiempo, que yo seguí caminando.

sábado, 19 de marzo de 2016


Tengo tantas malas costumbres como ojos, como dientes, como poros, como células.

martes, 15 de marzo de 2016


Sigo llorando cuando leo a Ernesto. Y lo entiendo, me hago parte de la duda y la búsqueda de ese amor perdido entre tantos nuevos. Y que todos los recuerdos se reciclan, y dan vueltas. Y comparas. Y piensas que nunca más vas a tener lo que tuviste. Y que la vida se detiene, y se repite, pero no avanza. Porque el desamor es la herida más grande que esconde el cuerpo. Y por mucho que uno aprenda a lamérsela solo, no sana. Y escuese. Y pica, y la costra no es costra. Y que nunca renaces, porque después ya sólo puedes creer en la muerte. Y si eso no es morir no sé que es.

lunes, 14 de marzo de 2016

e



No compartimos ni siquiera el mismo continente. La distancia es tan grande que podrían caber universos enteros entre su cuerpo y el mío, y aún así la estoy mirando. No sabe que existo. Para a mi lado sin verme. Sonriéndole a un espacio vacío. Cierro los ojos y sigue bailando. En mi cabeza, en mis oídos. Estoy de pie y no hay nadie más. El piso está pegajoso y a nadie le importa. Canta por mi voz muerta. Y yo vivo saltando, escuchando.

sábado, 12 de marzo de 2016

Me dan miedo las noches, me asustan las mañanas.



Me da un poco de pudor que me lean. O quizás me da el no saber quién me lee. Cuando escucho música en lugares públicos, sólo me pongo el audífono izquierdo. No me gusta la carne. Lloro con los simpsons. Lloro con casi todo. Me desmorono de a poquito y sin que se note. Me gusta dormir con la ventana abierta. Odio un poco a los gatos. A veces sueño cosas que pasan. Todos los martes me duele la cabeza. Amo la lluvia. Después de bañarme, paso mucho rato sólo envuelta en la toalla. No uso el mismo shampoo dos días seguidos. Canto cuando manejo. Tengo tantos calcetines para me alcanzan para mes y medio. Soy pesimista envuelta en piel de positiva, como el lobo. Escucho grupos que casi nadie conoce. Estoy enamorada del tatuaje de Eva Amaral. Le tengo más miedo a sentirme sola que a la soledad misma. No creo en la perfección. Y huyo de ella. Soy tan políticamente correcta que me hago daño y me desgasto. Me molesta que me hablen cuando entro al baño o que me hablen desde el baño. No soporto el dolor en los ojos. Mi sueño frustrado es aprender a tocar algún instrumento. Tengo una fijación con los bajistas y me da pena que todos piensen que son guitarristas frustrados. Siento mucha vergüenza de que me vean en pijama. No sé vivir sin chocolate. Me gusta pensar que soy buena persona. Me pinto las uñas todos los domingos. Digo garabatos cuando manejo. No me gusta que me toquen la espalda en el metro. Prefiero las cosas en números pares. No sé bailar. Le temo a las polillas. No me gusta tener los pies calientes. Me pierdo en los cementerios. Me cuesta mucho decir que no. Me da pena que mis ex compañeros de colegio se estén casando. Y no sé si es porque no me invitan, o porque creo que yo nunca me voy a casar. Ya sé que nunca he sido tu princesa.

sábado, 27 de febrero de 2016

Duermo poco pero siempre lo hago con la esperanza secreta de despertar en un día mejor. Como si la felicidad apareciera en un abrir y cerrar de ojos, y no tuviera que construirse. Sin luchar por ella.
Yo no peleo. Bajo los brazos y ahora quiero dormir mucho, por si esa puta felicidad se acuerda de mi y viene a buscarme.

jueves, 18 de febrero de 2016

Quería con toda mi alma que me quisieras con todo tu corazón. Pero no se puede tener todo.

viernes, 12 de febrero de 2016

Un día me voy a ir y no volveré jamás.
Eso apareció en algún estado de alguna red social mía,
alguna vez.
Y me decía, riéndose, que siempre ponía lo mismo. 
Yo le contestaba que no excediera su confianza. 
Hace años que no sabemos de nosotros.
¿Qué opinas hoy?

domingo, 24 de enero de 2016

Los demonios de la noche me tocan los pies, invitándome a jugar. Hoy volví y Santiago me recibió con lluvia. Casi perfecta. Digo casi porque no sé  cómo otorgarle perfección a algo que carece de su sentido fundamental. Y es que la lluvia paramí, la fabricas tú. Te alzas como única dueña y creadora, mientras mi cama va haciéndose cada vez más grande.

lunes, 4 de enero de 2016

Yo, egoísta.



Aparte del sueño, una de mis luchas más grandes y poderosas, es contra mi egoísmo. Que por definición es sólo mío, y que es el mismo del que intento renegar una y otra vez. Una y otra vez. Me estoy aislando. Pienso en volver a mi estado original. Siento que pierdo y nunca gano. Y en esta necesidad constante de autojustificarme, estoy empezando a creer que todo está saliendo y corriendo contra mi. Ni siquiera en un acto narcisista de una conspiración que me desfavorezca. Sino, que la vida, el tiempo, el destino, la gente, lo que sea no me da lo que debería tener. Y aunque siempre digo que existen, desde como yo lo veo, dos tipos de personas en el mundo, el primero compuesto de quienes tienen más de lo que merecen y el segundo, donde me incluyo, los que nunca lo tendremos, quiero pertenecer al primero. Espero siempre más. Quiero siempre más. Quiero empezar a ganar y que no me quiten. Quiero dejar de perder. Lo quiero todo para mí sola. Y me sigo pasando las noches en vela, pensando si realmente es egoísta esperar de los demás lo que yo misma haría por ellos. Qué pasa si no tengo lo que quiero y sólo me excuso cobardemente. Qué pasa, si soy yo la que no quiere abrir los ojos, y sigo nublándome. Pintándome y llenándome de manchas. Qué pasa si el dolor se vuelve más fuerte del amor, y si decido en algún momento que entre no tener nada y no tener lo que quiero, prefiero nada. La soledad está rondándome. Y me tienta. Me toca los pies y me abre las piernas. Ocupo mi espacio y no puedo volver a compartirlo. Ojos de piedra, corazón insuficiente. Después de años, volvemos a encontrarnos. Mientras yo, sigo acorazándome. Quiéreme, alimentame, no me olvides, no me dejes.