lunes, 21 de diciembre de 2015
lunes, 7 de diciembre de 2015
sábado, 5 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
martes, 10 de noviembre de 2015
5a1d
martes, 27 de octubre de 2015
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lunes, 5 de octubre de 2015
lunes, 28 de septiembre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
Las mismas puertas cambiando de color.
No caigo en la cuenta de si la ilusión que tengo no es más que desilusión, y que los días que pasan rápido me están engañando y en lo más profundo son inmensamente lentos. Y pegajosos. Como yo, en el centro. La vida parece un laberinto en el que apenas puedo dormir. Retraso el acto lo más que puedo. Casi que muero por mantener los ojos abiertos y aplazar la mañana siguiente. Vacía. Estoy aprendiendo a dormir en el lado frío de la cama. Intentando que duela un poco menos. No sé si abrazar la almohada o agarrarme las tripas. Si nada entró, no hay nada que pueda salir. Y sólo los que he hemos expulsado de más podremos comprenderlo. Siempre es una derrota abrir los ojos. Y que siga siendo de noche. Hay veces en las que no sé perder. Pero puede que tampoco sepa muy bien cómo ganar. He tenido sueños terribles. Con cada uno me quedo paralizada. Yo no soy de esas personas que se congelan. Y aún así no puedo moverme. Hay fantasmas que flotan sobre mi cama, haciéndome doler la espalda. Terriblemente. Despierto ahogando el grito, casi sentada. Le tengo miedo a los crujidos de la casa. A veces está tan helada que veo mi propio vapor. Por qué será que siempre encuentro la forma de perder agua. Quizás por eso siempre tengo sed. Pienso en que los pingüinos deberían ser azules, mientras escucho a Xoel diciendo que siempre devuelve el golpe el mar. Yo creo que la soledad pega fuerte en las rodillas. Y yo, ya no quiero cojear.
domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 5 de septiembre de 2015
Una vez pensé en todo lo que no quería ser. En todas las cosas que me hicieran parecida a todo lo que no me gusta. Adopté el altruismo. Y por lo mismo hay días que me consumo el alma poniendo la otra mejilla. Cuatro veces si es necesario. Mi abuela siempre decía que los que reconocemos nuestros errores caminamos distinto. Yo a veces creo que con más dolor que el resto del mundo. Porque a veces tendemos a creer que la piedra con la que tropezamos, el clavo que nos atravesó estuvo es el camino porque lo dejamos. Y si te heriste fue por ti. Misma.
martes, 18 de agosto de 2015
Pero tú.
lunes, 10 de agosto de 2015
Si no puede hacerte daño, no te hará feliz.
No creo que el amor sea una decisión. Y tampoco creo que el amor sin locura y sin tortura sea verdaderamente amor.
sábado, 8 de agosto de 2015
viernes, 7 de agosto de 2015
Abro cualquier cuaderno o una libreta y me encuentro con alguna frase para ti. Borradores de cartas antiguas. Ideas sueltas. Algo que mostrarte en cualquier momento.
Tengo miedo, porque a veces no sé cómo reaccionar. Tengo miedo, porque no sé con cuál de mis mecanismos de defensa te desagradaré hoy.
A veces siento que puedes saber lo que pienso o lo que escribo. Y no sé si es más una vergüenza o un alivio que conozcas el desastre de mi cabeza.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Like crazy.
Una vez me volví loca. Porque me enamoré y se iba. En verdad noté que me había enamorado cuando se fue. Si tuviera que hacer una lista con mis momentos más tristes, de todos, me quedo con ese. Tengo todos los detalles de ese día grabados por el cuerpo. Me acuerdo del té de arándano y me vuelven las ganas de vomitar. Lo hubiera dejado todo por seguirla. Cuando me dijo que partía, se me abrió la cabeza buscando formas, una posibilidad, de que pudiera quedarse. Me perdí a mí misma y no supe qué hacer. La distancia se me hacía insoportable y no podía más que caminar. Hubo tardes en las que caminé kilómetros. Tuve un dolor - porque sentirlo fue poco-, tan grande que no podía más que moverme. Para que no me alcanzara nada. Son las mitades las que te parten por la mitad. Los puntos muertos los que te matan. Y estar en el aire es, definitivamente, lo que te hace caer y estrellarte en el suelo. Nada más terrible que las camas más vacías que mi propio corazón. No es placer, es necesidad. Me hace falta todo de ella y si no lo tengo pierdo cordura. Me siento muerta. Como si pudiera sentir mi cuerpo oxidándose. Y no. Una vez me volví loca. Y es cada vez que la veo.
Me acordé de ti.
Te escribo, porque estoy segura de que ya no volveremos a vernos. Lo digo porque tú ya no tienes la ocurrencia de visitarme en sueños, y porque darle besos a tu foto no es lo mismo. Haría un esfuerzo y te contaría lo que ha pasado en estos breves e infinitos cinco años en que sólo dejo flores por tu cumpleaños. Pero para qué. En verdad sólo me quisiera saber algunas cosas. Tengo la necesidad de hablarlas contigo, pero si no es así no sé cómo. Me está matando la duda. Me gustaría saber si lo estoy haciendo bien, si es que te sientes orgullosa de mi. Si hoy, ahora, soy lo que querías que fuera. Si me miras desde no sé dónde y piensas que lo hicimos bien. Que me convertí en lo que soñamos. En todo lo diferente que quería ser.
Porque yo no.
sábado, 11 de julio de 2015
En el universo que somos, me gustaría contarte que a veces mojo la almohada. Pero tú ya lo sabes. O decirte que siempre me levanto del lado derecho de la cama, excepto cuando duermo contigo. Que es cuando duermo en verdad. Me demoraría trece días en olvidarte, pero necesitaría todas las noches hasta mi última en lograrlo. A veces canto en la ducha. Sólo cuando me siento feliz. No puedo pasar más de diez días sin llorar. Se me nubla la vista si no lo hago. He incluido el ayuno en mi rutina. Me pinto las uñas todos los domingos. Como tres dulces cuando subo al metro. Hace dos años me volví loca. Y eso vuelve siempre que te vas. La única vez que me sonrió en el espejo es después de secarme el pelo. Casi no busco mi reflejo porque prefiero saber quién soy que ver lo que soy. Le sonrío a las abuelas en la calle buscando a la que no tengo. En la muralla de los pies de mi cama tengo una pizarra, a la que le cambio el mensaje según lo que necesito saber al despertar. En cambio, en la muralla tengo escrito permanentemente cuando crees que has llegado, comienza. Para no olvidarme que la vida no se detiene. Ni nos espera. En una cajita tengo guardados todos los pasajes de buses. De todas las veces que fui a buscarte. Y que de paso me encontraba a mí misma. De las veces que compartimos el viaje. Para llegar más lejos que nunca. Iría más allá por ti. A cualquier lugar. Cambiaría de vida. De ciudad. De país. Iría contigo. Me moriría contigo. Me moriría por ti.
jueves, 2 de julio de 2015
martes, 30 de junio de 2015
lunes, 22 de junio de 2015
lunes, 15 de junio de 2015
sábado, 13 de junio de 2015
Tengo el problema para el resultado.
y que no sepas lo que daría por sacar todo lo de él de ti y que sólo te quedaras conmigo. Como si la vida fuera un frasco. Sobretodo cuando las voces me vuelven a gritar. Y entre pensamientos recibo alertas subliminales coreando que corra. Que me vaya. Que ahora puedo, y aunque duela y no quiera, llegará el día que el estar contigo es mejor que estar sin ti se de vuelta. Y ya no sea. Que no seas ni tú ni yo. Porque yo quiero crecer y no puedo. Cambio de opinión como de ganas de vivir. Sé a qué aferrarme para retomar el equilibrio y no lo agarro. Haces todo lo que no (te) haría. Incluso sin darte cuenta. Dicen que el amor no basta. Pero las intenciones tampoco. Las heridas del yo se me hacen insoportables. Y puede que no exista ello que me llene. Todo me queda grande y quiero dejar de reducirme. Pero no puedo. Como no puedo correr carreras que sé que no podré ganar. Prefiero retirarme.
martes, 2 de junio de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
Miércoles.
Hay días que no quiero volver a casa. Como hoy, que dejé pasar un metro tras otro. Alcancé a contar diez. Mientras me acordaba que antes de enfermarse, mi abuela lloraba diciendo que no iba a ver a ninguno de mis primos saliendo de la universidad. No puedo evitar pensar en eso.
jueves, 7 de mayo de 2015
miércoles, 29 de abril de 2015
martes, 21 de abril de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
Sole(dad)
La soledad es como la lluvia. Es buena siempre y cuando sepas que en algún momento volverás a un lugar seco.
Y mi problema es que nunca sé cuándo dejaré de estarlo. ¿Te imaginas pasar el resto de la vida mojado?
jueves, 16 de abril de 2015
martes, 14 de abril de 2015
F.
Una de nuestras escenas recurrentes, era en la que me reclamaba porque me cuesta -o costaba- mucho ser feliz.
- Dudo que alguna vez hayas experimentado felicidad de verdad. Como que no la entiendes - me decía-.
Y claro. Si para mi la felicidad como tal, era demasiado compleja y difícil de alcanzar. Pero no era que no fuese feliz. Sino que no tenía lo que necesitaba. No lo sabía, ni lo pedía tampoco.
Hoy puedo decir que convivo más con la felicidad. Aunque no se me note. Ahora la concibo como una mezcla extraña de emoción con matices de sentimiento, que es más madura. Creo fuertemente, que la felicidad, como los dolores y las heridas, es una procesión que se lleva por dentro.
sábado, 4 de abril de 2015
De un tiempo a esta parte.
Una vez, yo estaba triste, quejándome, de mis desgracias y no lloraba. Vivía con mi abuela, y me miraba distnate desde su pieza, mientras yo hablaba con mi mamá.
Madre me dice que mi vida en ningún caso ha sido triste. Que lo he tenido todo. Le tuve tanta rabia porque nunca fue capaz de mirarme ni saber nada de lo que pasaba.
Me acosté entonces con mi abuela y la abracé. Desde entonces me duermo sabiendo con quién y pongo la mano para saber el espacio ocupado -y dejar el miedo de que invadan mi cama-. Con la luz apagada me dijo que desde un tiempo hasta ese día, yo estaba viviendo con una cajita adentro, y que si no tenía cuidado se iba a cerrar, quedando recubierta y enterrada. "Cuando uno deja pasar las cosas, después es más difícil hacer que no pasen". Infinita sabiduría, mezcla de amor y experiencia. Dicho y hecho. Me enfermé como nunca. Me abandonó el alma y las ganas. Saqué de mi todo lo equivocado, y por accidente 27 kilos menos.
Me equivoco y creo que tengo un año menos. Será, quizás, porque tengo entre borrado y bloqueado el 2004. Que quiero arrancarme ese año y no haberlo vivido. Porque así yo tendría muchas cicatrices menos. Y no conocería el odio.
lunes, 16 de marzo de 2015
Como el que busca donde no debe.
Dice una canción, que el amor es como una montaña rusa, como la lucha entre el vértigo y el caer. Y yo, que no soy felina no caigo de pie. Ni tengo siete vidas para intentarlo. Trepo rápido y estoy siempre atenta a tenderte una mano. Si es que la necesitas. Mis instintos me llevan más a cuidar(te) que a cuidarme a mí misma. Las historias se repiten y a veces vivo en ciclos que parecen ruedas. Me aplastan y dejan marcados mis brazos, como ese abril tan lejano que cortó las fibras de mis músculos. La suerte me ofrece venganza por crímenes que no he cometido. Y que no me atrevería a cometer. De pronto mi vida pasa como un reloj de arena pegado a la tierra. Y en mi país la tierra no deja nunca de mo ver se. Como tus pies por aquel no vas a poder olvidar nunca. Y que yo trato de mantener a la sombra. A veces tenemos cicatrices tan grandes que envuelven todo el cuerpo, y lo conocen por dentro. Otras, son personas. Que nos rompen. Y nos siguen rompiendo. Como si sanarse fueran puntos mal cosidos. Se abren y no sangras, pero duele. Un nivel que es más abstracto que el recuerdo. Nacen las cosquillas que no son cosquillas y son miedo. Se (me) comprimen las vísceras a tal punto, que sólo necesito vaciar. Que venga el vacío y me llene. Siempre es una tentación caminar sobre cuerdas flojas. Algunos tenemos la mala suerte de cruzar los puentes sólo para caerse. Mirar los abismos como si estuvieras mirando un monstruo a los ojos. Pareciera que es la valentía, que viene. Amor propio, dicen otros. Amarse es respetarse. Y yo me olvido de mi. Hasta que pillo mis ojos y encuentro mis manos. Las miro. Parece a veces que me pierdo y suelo creer que no podré volver. Pero me levanto. Por instinto. Por altruismo, incluso por resiliencia. Siempre hay algo que sigue intacto. Y tú, como alguien que buscó donde no debía, encuentras mi amor (por ti), que sólo estaba hundido un poco más profundo en mi existencia.
jueves, 12 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
viernes, 6 de marzo de 2015
Contarte, quizás, lo difícil que se me hacen las cosas cuando no logro otorgarles sentido.
Hacerte entender, de alguna manera, que avanzo en una recta, que no va a ninguna parte. Dos puntos unidos y que se alzan hasta el infinito, pero un infinito que no forma parte de mi.
Descubrir, que me mata un poco y cada día que no me pase nada. Así como nacer en el fracaso. Pierdo batallas que no han iniciado. Inicio perdiendo batallas.
Siento el vacío y me da miedo porque no soy alguien para hacer eso. No sé si es mejor que me entre la arena a los zapatos o andar descalza el camino. Veo plano.
Y hay cosas, que a veces sólo se ven si pasas cerca del abismo.
martes, 3 de marzo de 2015
martes, 24 de febrero de 2015
viernes, 20 de febrero de 2015
martes, 17 de febrero de 2015
viernes, 13 de febrero de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
Que me arrastre el viento
Hoy ha sido uno de esos días en que uno no se da ni cuenta que se hizo de noche. De la nada es madrugada. Estoy sola, en esta cama que es inmensa. Está helado y me acuesto con calcetines. Pienso en ella. En sus besos. En estar lejos. Es tarde y en mi casa no hay más ruidos que el que hacen los árboles chocando contra el viento. Aunque cada vez es más tenue. Cierro un poco los ojos y me veo atravesando una niebla. Es la Soledad. Cada vez se hace más espesa y me cuesta seguir el camino. Abro los ojos y ahora Soledad está acostada conmigo en la cama. Me toma de la mano y me lleva de paseo.
Hay viajes que no tienen fecha de retorno. Y hay otros, que nunca sabes cuándo partirás.
sábado, 7 de febrero de 2015
jueves, 5 de febrero de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
(in)quietud
Querer y no tener. Estar en el lugar incorrecto. Mirar la luna desde el punto cardinal equivocado. Ocupar la coordenada que no me corresponde. Caer en el nihilismo. No tener hambre. Que te ofrezcan veneno frente a mucha sed. Los segundos eternos y las noches bailando. Cerrarse los ojos para no querer abrirlos. Mirar el cielo sin encontrar su luz en ti. Agujeros negros tragándose las estrellas y vomitando nubes. Dedos morados y heridos. Cortes que no duelen. Pero queman. Piscinas limpias y sin uso. El calor corriendo en las rodillas. Árboles con brisa y sin sonido. La vida sin prisa. El sur llegando a ninguna parte. Arena sin playas. Estaciones de metro que no me llevan al sitio que quiero llegar. Livertad con V porque no existe. Siete domingos por semana. Libros llenos de lágrimas y películas que no se le parecen. Vasos vacíos de cerveza. Sal amarga en los bordes. Platos llenos por culpa del vacío. Las plantas creciendo. Habitar el lado oscuro. Sin querer ver la luz. No tener meses por delante. Ni cosas por hacer. Inercia.
domingo, 25 de enero de 2015
Como un Quijote a sus molinos.
Batallar contra el sueño es una de mis guerras favoritas. Que me mate el cansancio y caer casi inconsciente en la almohada. Tanto que uno no se puede ni siquiera mover.
A veces no sé si no me gusta dormir porque me cuesta, o si me cuesta porque no me gusta.
Pero es tarde y Morfeo sigue sin venir. Quizás yo tampoco lo busco.