lunes, 21 de diciembre de 2015



Si dijera todo lo que tengo por decir...

lunes, 7 de diciembre de 2015


Tengo el mal de nunca sentirme suficiente.

sábado, 5 de diciembre de 2015



Promete que nunca vas a dejar que me aleje de ti, mira que yo ya sé lo que significa ese infierno.

jueves, 3 de diciembre de 2015


Estoy empezando a pensar que mi lugar en el mundo está al lado de donde quiera que estés.

martes, 10 de noviembre de 2015

5a1d



Me golpea los ojos la idea de cómo pudo seguir la vida sin ti. Cómo pensé que yo también me moría, pero no. Que lo perdía todo, pero no. Cómo es que no dejas de doler. Yo que pensaba que podía salvarte, y sino me sacrificaba yo. Que te hubiera dado hasta la última gota de mi sangre, mientras no fuera tarde. Tarde. 
No pude seguir con mi tradición de escribirte y quemar el papel. Como si la vida sólo fueran cenizas esparciéndose en el aire. Y tú fueras parte de ellas, que al final no son nada. O puede que la nada sea yo. Que desde ti poco me valgo. La culpa de tus dolores la llevo enterrada en el pecho. Como si fueran mi causa. Y no puedo evitarlo. Quiero que todo tu dolor sea mío y sólo mío, que incluso eso me parece menos que esto. Si subestirmar lo tuyo, mi condena es larga. No puedo olvidarme de tus ojos casi amarillos y perdidos, incapaces de reconocerme. A mí. Que nací y viví por ti. Que me sanaste, me recuperaste y me trajiste de nuevo. Que soy por ti, que siempre quise ser tu reflejo. No quiero que me olvides. No quiero tener que olvidarte. No quiero dejar de extrañarte. Ni que dejes de hacerme falta.

martes, 27 de octubre de 2015

·



Estaba siendo un día de esos brillantes, como hace tiempo no los tenía. Salí temprano y me moví por el mundo. La mañana se consumió sola, terminándose en el momento exacto en que supe de ti y me llegaban tus besos. Estuve llena de energía. La luz me comía los brazos y se apoderó de mi cuerpo. Quise hacer de todo. Salir, saltar, viajar, pasear. Planté una semilla como símbolo de la vida y los proyectos que quiero empezar. El tiempo es más fácil cuando lo ves crecer. Me oscurecí. O me oscurecieron. Tengo sueños terribles. Por qué me dejan ahogarme si yo no quiero desaparecer. Si supieras que ya no me entra el aire y sólo quiero vomitar. Por qué nadie me salva.  Yo les he llevado en mi espalda y me han olvidado. Se roban todo de mí. No me pidas que te deje. No me digas nunca que esta es la última vez que nos vemos. Llévame contigo. Derribo por completo los obstáculos y tú me sigues levantando otros. Al final, siempre pesa más la sangre. Y yo no comparto nada contigo. Nada más que todo lo que tengo. Mi corazón marchito está a tus pies. He intentado revivir las flores. Y que las veas. Que mis flores sean hermosas para ti. Pero vienen mis miedos, aparecen los abusos y siento de nuevo los pies de quienes han pasado encima de mi. Es difícil seguir caminando cuando el fracaso te golpea así las rodillas. Me rindo frente a mí misma y sigo caminando para que tú me veas. Vuelve siempre la amenaza de que te vayas. Supiera el mundo que esa es mi herida más grande. Incluso más que la de aquella vez. Tengo esa cicatriz en la cadera y en la planta de mi pie izquierdo. No dejo que nadie me vea cojeando. Me atrapan las sábanas y cierro los ojos deseando que tú cierres los tuyos por mi. Que me elijas. Que te quedes conmigo.

lunes, 5 de octubre de 2015


Me he estado acordando del libro "las princesas olvidadas o desconocidas". Y pienso que yo si quiero ser una. Que echo de menos ese saludo de película con el clásico buongiorno principessa. Que quiero cuentos, quiero historias. Que parezca que soy dueña de un castillo imaginario, que todo es mío en algún país inventado.

martes, 29 de septiembre de 2015



Mi corazón fue interminable desde que latió por ti.

lunes, 28 de septiembre de 2015




Siempre quise ser como Matilde.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Las mismas puertas cambiando de color.



No caigo en la cuenta de si la ilusión que tengo no es más que desilusión, y que los días que pasan rápido me están engañando y en lo más profundo son inmensamente lentos. Y pegajosos. Como yo, en el centro. La vida parece un laberinto en el que apenas puedo dormir. Retraso el acto lo más que puedo. Casi que muero por mantener los ojos abiertos y aplazar la mañana siguiente. Vacía. Estoy aprendiendo a dormir en el lado frío de la cama. Intentando que duela un poco menos. No sé si abrazar la almohada o agarrarme las tripas. Si nada entró, no hay nada que pueda salir. Y sólo los que he hemos expulsado de más podremos comprenderlo. Siempre es una derrota abrir los ojos. Y que siga siendo de noche. Hay veces en las que no sé perder. Pero puede que tampoco sepa muy bien cómo ganar. He tenido sueños terribles. Con cada uno me quedo paralizada. Yo no soy de esas personas que se congelan. Y aún así no puedo moverme. Hay fantasmas que flotan sobre mi cama, haciéndome doler la espalda. Terriblemente. Despierto ahogando el grito, casi sentada. Le tengo miedo a los crujidos de la casa. A veces está tan helada que veo mi propio vapor. Por qué será que siempre encuentro la forma de perder agua. Quizás por eso siempre tengo sed. Pienso en que los pingüinos deberían ser azules, mientras escucho a Xoel diciendo que siempre devuelve el golpe el mar. Yo creo que la soledad pega fuerte en las rodillas. Y yo, ya no quiero cojear.

domingo, 13 de septiembre de 2015



Y yo siempre esté esperándote.

sábado, 5 de septiembre de 2015


Una vez pensé en todo lo que no quería ser. En todas las cosas que me hicieran parecida a todo lo que no me gusta. Adopté el altruismo. Y por lo mismo hay días que me consumo el alma poniendo la otra mejilla. Cuatro veces si es necesario. Mi abuela siempre decía que los que reconocemos nuestros errores caminamos distinto. Yo a veces creo que con más dolor que el resto del mundo. Porque a veces tendemos a creer que la piedra con la que tropezamos, el clavo que nos atravesó estuvo es el camino porque lo dejamos. Y si te heriste fue por ti. Misma.

martes, 18 de agosto de 2015

Pero tú.

Entre las pérdidas de tiempo,
me pierdo a mí 
m i s m a.
Irse por alguna temporada y sólo querer volver a ti.
Eso eres.
Como los días seguidos de lluvia que siguen nublados.
Pero quién necesita el sol
si
 veo
 amanecer 
tu 
lengua.
Pero tú no dejes de mojarme.

Pierdo la noción de mi propio cuerpo.
Pero mis células tienen memoria.
Hasta mis poros
te lloran.
Y mueren.
Como muero yo sin ti.
Cuando parece que nos olvidamos.
Yo no sé dónde estoy. 
No tengo nada,
ni
siquiera
os cu ri dad.
Pero tú no dejes de faltarme.
La noche se envolvió en amorío enfermizo.
Conmigo.
Se hizo eterna y me ató los tobillos.
Quiero levantarme.
Aunque no tengo claro si mi posición es horizontal o
v
e
r
t
i
c
a
l
Pero tú no dejes de moverme.
.
Los colores pasean a mi lado en burbujas. No me tocan ni los toco.
No nos queremos.
Me he divorciado del arcoiris.
Pero tú no dejes de pintarme.

Me veo a mí misma. 
Caminando. Viajando.
Visitando a mis muertos.
Incluso,
hay días
-o noches-
que me veo
morir.
Y sólo me dejo. 
Pero tú no dejes de soñarme.
Mis defectos me tocan tan de cerca que
hasta parecen reales,
mi amor.
Y no son ese cúmulo de excusas inventadas.
Me hago de carne y me equivoco.
Tus lágrimas suenan tan fuertes 
que pareciera
que es el mar
saliéndose
de sus límites.
Me ahogaría en todas las aguas
para que no tuvieras que soltar las tuyas.
Pero tú no dejes de quererme.
Los días lejos
pasan lentos
y son todos tan iguales
que la más mínima 
contingencia
los perturba.
Incluso más.
Se agitan de una forma
que hasta un terremoto
pasa desapercibido.
Pero yo lo noto todo.
Y nada.
Sin ti
no soy yo.
Y quiero creer que sin mi
no eres.
Aunque nos cueste.
Pero tú no dejes de irte...
Y de volver.


Sobretodo de volver.
Porque es cuando vuelves, cuando te escucho cantar.
Gemir. Hablar. Reír, gruñir.
Que la vida, incluso parece fácil.

lunes, 10 de agosto de 2015

Si no puede hacerte daño, no te hará feliz.

No creo que el amor sea una decisión. Y tampoco creo que el amor sin locura y sin tortura sea verdaderamente amor.

sábado, 8 de agosto de 2015

No sé bien dónde está mi lugar. Qué soy. Si me pertenece algún espacio. La mayor parte del tiempo vivo pensando si habrá algún rincón en el mundo que me pertenezca. Algo que sea mío, para mi.

viernes, 7 de agosto de 2015

Abro cualquier cuaderno o una libreta y me encuentro con alguna frase para ti. Borradores de cartas antiguas. Ideas sueltas. Algo que mostrarte en cualquier momento.
Tengo miedo, porque a veces no sé cómo reaccionar. Tengo miedo, porque no sé con cuál de mis mecanismos de defensa te desagradaré hoy.
A veces siento que puedes saber lo que pienso o lo que escribo. Y no sé si es más una vergüenza o un alivio que conozcas el desastre de mi cabeza.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Like crazy.



Una vez me volví loca. Porque me enamoré y se iba. En verdad noté que me había enamorado cuando se fue. Si tuviera que hacer una lista con mis momentos más tristes, de todos, me quedo con ese. Tengo todos los detalles de ese día grabados por el cuerpo. Me acuerdo del té de arándano y me vuelven las ganas de vomitar. Lo hubiera dejado todo por seguirla. Cuando me dijo que partía, se me abrió la cabeza buscando formas, una posibilidad, de que pudiera quedarse. Me perdí a mí misma y no supe qué hacer. La distancia se me hacía insoportable y no podía más que caminar. Hubo tardes en las que caminé kilómetros. Tuve un dolor - porque sentirlo fue poco-, tan grande que no podía más que moverme. Para que no me alcanzara nada. Son las mitades las que te parten por la mitad. Los puntos muertos los que te matan. Y estar en el aire es, definitivamente, lo que te hace caer y estrellarte en el suelo. Nada más terrible que las camas más vacías que mi propio corazón. No es placer, es necesidad. Me hace falta todo de ella y si no lo tengo pierdo cordura. Me siento muerta. Como si pudiera sentir mi cuerpo oxidándose. Y no. Una vez me volví loca. Y es cada vez que la veo.

Me acordé de ti.


Te escribo, porque estoy segura de que ya no volveremos a vernos. Lo digo porque tú ya no tienes la ocurrencia de visitarme en sueños, y porque darle besos a tu foto no es lo mismo. Haría un esfuerzo y te contaría lo que ha pasado en estos breves e infinitos cinco años en que sólo dejo flores por tu cumpleaños. Pero para qué. En verdad sólo me quisiera saber algunas cosas. Tengo la necesidad de hablarlas contigo, pero si no es así no sé cómo. Me está matando la duda. Me gustaría saber si lo estoy haciendo bien, si es que te sientes orgullosa de mi. Si hoy, ahora, soy lo que querías que fuera. Si me miras desde no sé dónde y piensas que lo hicimos bien. Que me convertí en lo que soñamos. En todo lo diferente que quería ser.

Porque yo no.

sábado, 11 de julio de 2015

En el universo que somos, me gustaría contarte que a veces mojo la almohada. Pero tú ya lo sabes. O decirte que siempre me levanto del lado derecho de la cama, excepto cuando duermo contigo. Que es cuando duermo en verdad. Me demoraría trece días en olvidarte, pero necesitaría todas las noches hasta mi última en lograrlo. A veces canto en la ducha. Sólo cuando me siento feliz. No puedo pasar más de diez días sin llorar. Se me nubla la vista si no lo hago. He incluido el ayuno en mi rutina. Me pinto las uñas todos los domingos. Como tres dulces cuando subo al metro. Hace dos años me volví loca. Y eso vuelve siempre que te vas. La única vez que me sonrió en el espejo es después de secarme el pelo. Casi no busco mi reflejo porque prefiero saber quién soy que ver lo que soy. Le sonrío a las abuelas en la calle buscando a la que no tengo. En la muralla de los pies de mi cama tengo una pizarra, a la que le cambio el mensaje según lo que necesito saber al despertar. En cambio, en la muralla tengo escrito permanentemente cuando crees que has llegado, comienza. Para no olvidarme que la vida no se detiene. Ni nos espera. En una cajita tengo guardados todos los pasajes de buses. De todas las veces que fui a buscarte. Y que de paso me encontraba a mí misma. De las veces que compartimos el viaje. Para llegar más lejos que nunca. Iría más allá por ti. A cualquier lugar. Cambiaría de vida. De ciudad. De país. Iría contigo. Me moriría contigo. Me moriría por ti.

jueves, 2 de julio de 2015



Estoy reconociendo cosas que me gustaría que fueran diferentes. Pero cómo cambiar te-me-nos. Cómo hacerte alguien diferente. Por qué.

martes, 30 de junio de 2015



Yo también quiero ser parte. 
Pero será que ya ni siquiera me pertenezco. 
Quizás me desintegré y sólo soy pedazos de vida. 
De cuero, de cuerpo.
O de aire.

lunes, 22 de junio de 2015


Desde mi cama veo dos ventanas. En una sigue siendo de día, en la otra parece de noche. Por una, sale antes el sol, y por la otra se esconde después. Una no tiene cortinas y veo siempre una estrella.

lunes, 15 de junio de 2015



No tengo ganas de seguir nadando.

sábado, 13 de junio de 2015

Tengo el problema para el resultado.




y que no sepas lo que daría por sacar todo lo de él de ti y que sólo te quedaras conmigo. Como si la vida fuera un frasco. Sobretodo cuando las voces me vuelven a gritar. Y entre pensamientos recibo alertas subliminales coreando que corra. Que me vaya. Que ahora puedo, y aunque duela y no quiera, llegará el día que el estar contigo es mejor que estar sin ti se de vuelta. Y ya no sea. Que no seas ni tú ni yo. Porque yo quiero crecer y no puedo. Cambio de opinión como de ganas de vivir. Sé a qué aferrarme para retomar el equilibrio y no lo agarro. Haces todo lo que no (te) haría. Incluso sin darte cuenta. Dicen que el amor no basta. Pero las intenciones tampoco. Las heridas del yo se me hacen insoportables. Y puede que no exista ello que me llene. Todo me queda grande y quiero dejar de reducirme. Pero no puedo. Como no puedo correr carreras que sé que no podré ganar. Prefiero retirarme.

Aquí en algún momento hubo menos tres. Yo conmigo estoy acostumbrada a ser menos una.

viernes, 5 de junio de 2015

Estoy sufriendo por cosas que me da vergüenza contar.

martes, 2 de junio de 2015

No sé seguir.
No sé volver.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Miércoles.



Hay días que no quiero volver a casa. Como hoy, que dejé pasar un metro tras otro. Alcancé a contar diez. Mientras me acordaba que antes de enfermarse, mi abuela lloraba diciendo que no iba a ver a ninguno de mis primos saliendo de la universidad. No puedo evitar pensar en eso.

miércoles, 13 de mayo de 2015



Mira que te siento lejos.
Yo te busco y no te encuentro.

jueves, 7 de mayo de 2015

El lunes tenía algo que me hacía muy feliz y hoy ya no. La curva de la fase maníaca es muy rápida. O puede ser que se me olvida lo difícil que es sostener la felicidad.

Todo mi cuerpo se siente como si estuvieras engañándome.

miércoles, 29 de abril de 2015



Hay días que me gusta mucho y me siento muy cómoda caminando y que nadie me note. Otros, preferiría sentirme más importante.

miércoles, 22 de abril de 2015



Dijo hola y adiós,
y el portazo sonó
como un signo
de interrogación.

martes, 21 de abril de 2015



Ojalá poder decirte todo lo de estos días. Quizás contarte lo que pienso. Lo que se me ocurre, mis ideas. Pero no. La subjetividad es un territorio demasiado oscuro cuando se piensa racionalmente. Hablemos del ojo por ojo y lo justo que es. Dime de tus planes, que yo te ocultaré los míos. No sé mentir, pero soy experta en quedarme callada. Y así, ahogándome, seguí caminando.

domingo, 19 de abril de 2015

Sole(dad)


La soledad es como la lluvia. Es buena siempre y cuando sepas que en algún momento volverás a un lugar seco.

Y mi problema es que nunca sé cuándo dejaré de estarlo. ¿Te imaginas pasar el resto de la vida mojado? 

jueves, 16 de abril de 2015

Mi corazón está invadido al punto de sólo responder a un amor. Y empiezo a creer que cualquier otro amor fue producto de algún corazón falso que inventé. O me inventaron.

martes, 14 de abril de 2015

F.



Una de nuestras escenas recurrentes, era en la que me reclamaba porque me cuesta -o costaba- mucho ser feliz.
- Dudo que alguna vez hayas experimentado felicidad de verdad. Como que no la entiendes - me decía-.

Y claro. Si para mi la felicidad como tal, era demasiado compleja y difícil de alcanzar. Pero no era que no fuese feliz. Sino que no tenía lo que necesitaba. No lo sabía, ni lo pedía tampoco.

Hoy puedo decir que convivo más con la felicidad. Aunque no se me note. Ahora la concibo como una mezcla extraña de emoción con matices de sentimiento, que es más madura. Creo fuertemente, que la felicidad, como los dolores y las heridas, es una procesión que se lleva por dentro.

sábado, 4 de abril de 2015



Soy egoísta y tengo un cuaderno, escrito a mano, donde cuento todo lo que no puedo decir.

De un tiempo a esta parte.




Una vez, yo estaba triste, quejándome, de mis desgracias y no lloraba. Vivía con mi abuela, y me miraba distnate desde su pieza, mientras yo hablaba con mi mamá.
Madre me dice que mi vida en ningún caso ha sido triste. Que lo he tenido todo. Le tuve tanta rabia porque nunca fue capaz de mirarme ni saber nada de lo que pasaba.
Me acosté entonces con mi abuela y la abracé. Desde entonces me duermo sabiendo con quién y pongo la mano para saber el espacio ocupado -y dejar el miedo de que invadan mi cama-. Con la luz apagada me dijo que desde un tiempo hasta ese día, yo estaba viviendo con una cajita adentro, y que si no tenía cuidado se iba a cerrar, quedando recubierta y enterrada. "Cuando uno deja pasar las cosas, después es más difícil hacer que no pasen". Infinita sabiduría, mezcla de amor y experiencia. Dicho y hecho. Me enfermé como nunca. Me abandonó el alma y las ganas. Saqué de mi todo lo equivocado, y por accidente 27 kilos menos.

Me equivoco y creo que tengo un año menos. Será, quizás, porque tengo entre borrado y bloqueado el 2004. Que quiero arrancarme ese año y no haberlo vivido. Porque así yo tendría muchas cicatrices menos. Y no conocería el odio.

lunes, 16 de marzo de 2015

Como el que busca donde no debe.


Dice una canción, que el amor es como una montaña rusa, como la lucha entre el vértigo y el caer. Y yo, que no soy felina no caigo de pie. Ni tengo siete vidas para intentarlo. Trepo rápido y estoy siempre atenta a tenderte una mano. Si es que la necesitas. Mis instintos me llevan más a cuidar(te) que a cuidarme a mí misma. Las historias se repiten y a veces vivo en ciclos que parecen ruedas. Me aplastan y dejan marcados mis brazos, como ese abril tan lejano que cortó las fibras de mis músculos. La suerte me ofrece venganza por crímenes que no he cometido. Y que no me atrevería a cometer. De pronto mi vida pasa como un reloj de arena pegado a la tierra. Y en mi país la tierra no deja nunca de mo ver se. Como tus pies por aquel no vas a poder olvidar nunca. Y que yo trato de mantener a la sombra. A veces tenemos cicatrices tan grandes que envuelven todo el cuerpo, y lo conocen por dentro. Otras, son personas. Que nos rompen. Y nos siguen rompiendo. Como si sanarse fueran puntos mal cosidos. Se abren y no sangras, pero duele. Un nivel que es más abstracto que el recuerdo. Nacen las cosquillas que no son cosquillas y son miedo. Se (me) comprimen las vísceras a tal punto, que sólo necesito vaciar. Que venga el vacío y me llene. Siempre es una tentación caminar sobre cuerdas flojas. Algunos tenemos la mala suerte de cruzar los puentes sólo para caerse. Mirar los abismos como si estuvieras mirando un monstruo a los ojos. Pareciera que es la valentía, que viene. Amor propio, dicen otros. Amarse es respetarse. Y yo me olvido de mi. Hasta que pillo mis ojos y encuentro mis manos. Las miro. Parece a veces que me pierdo y suelo creer que no podré volver. Pero me levanto. Por instinto. Por altruismo, incluso por resiliencia. Siempre hay algo que sigue intacto. Y tú, como alguien que buscó donde no debía, encuentras mi amor (por ti), que sólo estaba hundido un poco más profundo en mi existencia.

jueves, 12 de marzo de 2015





Tengo ideas atoradas en los dedos.

domingo, 8 de marzo de 2015

Negando la realidad, para poderlo contar. Como una canción triste que me recuerda tus ojos - o los míos -

viernes, 6 de marzo de 2015


Contarte, quizás, lo difícil que se me hacen las cosas cuando no logro otorgarles sentido.
Hacerte entender, de alguna manera, que avanzo en una recta, que no va a ninguna parte. Dos puntos unidos y que se alzan hasta el infinito, pero un infinito que no forma parte de mi.
Descubrir, que me mata un poco y cada día que no me pase nada. Así como nacer en el fracaso. Pierdo batallas que no han iniciado. Inicio perdiendo batallas.
Siento el vacío y me da miedo porque no soy alguien para hacer eso. No sé si es mejor que me entre la arena a los zapatos o andar descalza el camino. Veo plano.
Y hay cosas, que a veces sólo se ven si pasas cerca del abismo.

martes, 3 de marzo de 2015

Lleno camas con lágrimas silenciosas, casi secretas. Me desvelo en ahogos de lo que no puedo decir.

martes, 24 de febrero de 2015

Tengo el corazón he ri do.

viernes, 20 de febrero de 2015

Entonces fue como mirar una foto tuya sin reconocerte. O quizás no querer verte más. Vaya uno a saber.

Había dicho que el verano había secado mi corazón. Hasta que llegó la lluvia y me salvó.

martes, 17 de febrero de 2015

La pena está bailando con el llanto.

lunes, 16 de febrero de 2015

Si resistimos a esto, resistiremos a cualquier cosa.

domingo, 15 de febrero de 2015

A veces tengo todo muy claro, y otras muy oscuro.

viernes, 13 de febrero de 2015

La lluvia cae sobre el cielo gris.
El tiempo pasa y no puedo reír.
La noche es larga y mi voz amarga.
Hoy, he visto despertar el sol.

martes, 10 de febrero de 2015

Que me arrastre el viento


Hoy ha sido uno de esos días en que uno no se da ni cuenta que se hizo de noche. De la nada es madrugada. Estoy sola, en esta cama que es inmensa. Está helado y me acuesto con calcetines. Pienso en ella. En sus besos. En estar lejos. Es tarde y en mi casa no hay más ruidos que el que hacen los árboles chocando contra el viento. Aunque cada vez es más tenue. Cierro un poco los ojos y me veo atravesando una niebla. Es la Soledad. Cada vez se hace más espesa y me cuesta seguir el camino. Abro los ojos y ahora Soledad está acostada conmigo en la cama. Me toma de la mano y me lleva de paseo.
Hay viajes que no tienen fecha de retorno. Y hay otros, que nunca sabes cuándo partirás.

lunes, 9 de febrero de 2015




No hay más fuego en el infierno del que hay dentro de mi piel.

sábado, 7 de febrero de 2015

Necesitamos sentir al otro presente en ese espacio intangible que es sólo nuestro. Un frío amanecer.

jueves, 5 de febrero de 2015

Algo que se besa y sabe amargo.

martes, 3 de febrero de 2015

(in)quietud



Querer y no tener. Estar en el lugar incorrecto. Mirar la luna desde el punto cardinal equivocado. Ocupar la coordenada que no me corresponde. Caer en el nihilismo. No tener hambre. Que te ofrezcan veneno frente a mucha sed. Los segundos eternos y las noches bailando. Cerrarse los ojos para no querer abrirlos. Mirar el cielo sin encontrar su luz en ti. Agujeros negros tragándose las estrellas y vomitando nubes. Dedos morados y heridos. Cortes que no duelen. Pero queman. Piscinas limpias y sin uso. El calor corriendo en las rodillas. Árboles con brisa y sin sonido. La vida sin prisa. El sur llegando a ninguna parte. Arena sin playas. Estaciones de metro que no me llevan al sitio que quiero llegar. Livertad con V porque no existe. Siete domingos por semana. Libros llenos de lágrimas y películas que no se le parecen. Vasos vacíos de cerveza. Sal amarga en los bordes. Platos llenos por culpa del vacío. Las plantas creciendo. Habitar el lado oscuro. Sin querer ver la luz. No tener meses por delante. Ni cosas por hacer. Inercia.

Son los restos que quedan de mi lo que pude salvar del incendio.

Tengo síndrome de abstinencia de amor y besos. Es terrible.

domingo, 25 de enero de 2015

Como un Quijote a sus molinos.


Batallar contra el sueño es una de mis guerras favoritas. Que me mate el cansancio y caer casi inconsciente en la almohada. Tanto que uno no se puede ni siquiera mover.
A veces no sé si no me gusta dormir porque me cuesta, o si me cuesta porque no me gusta.
Pero es tarde y Morfeo sigue sin venir. Quizás yo tampoco lo busco.

lunes, 19 de enero de 2015

Soy el autor de mis heridas.
Qué me importa si es mentira.
La verdad es que me hacen daño.

viernes, 16 de enero de 2015

Las partes que componen tu todo.
Tu todo que disuelve las partes.
Tu nada que forma todo.
Tu todo que no hace nada.

martes, 13 de enero de 2015

Y después del naufragio, ¿de qué sirve estar tan triste?

sábado, 10 de enero de 2015

A veces me sentí como un perfecto triángulo intentando entrar en tu circular vida.

martes, 6 de enero de 2015



La que tú no crees,
la que yo querré.

domingo, 4 de enero de 2015

Voy a quedarme en este mar.



Muchas veces he escrito del amor que te tengo. De cómo y cuánto te amo. Desde cuando, por qué, lo que siento. Pero nunca del dejar de amarte. De las calles temblando por no llevarnos de la mano, de las camas vacías y heladas. De la cantidad de comidas que corresponden y sus horarios al pie de la letra. De las letras sin sentido que ya no son para ti. De las duchas y vestirme para seguir con ropa. De las cervezas llenas y olvidadas. De los no esperarte ni ir a dejarte. De tener el corazón en una sola ciudad. De los días sin buenos días, sin te amo y sin besos. Eso. De mi cara sin labios por no tener tus besos. De los poemas de Ernesto haciéndome llorar. De los días de la semana convertidos todos en domingos. Incluso los festivos. De las carreras perdidas o no corridas porque no estás en la meta. Del frío y del calor. De la lluvia sin sentido. Del pan sin queso. De mis lentes limpios. Del no esperar el día para verte. Ni la felicidad de la noche anterior. De mis ojos secos por llorarnos. De no volver al supermercado o salir a hacer trámites. Filas de banco eternas. Terminales con buses a ninguna parte. Playas sin olas, sin sol, sin luna. Nubes sin agua. Nieve sin copos. Desfiles de navidad con los globos desinflados. Libros escritos en números. Fotos borrosas. Días sin chocolate, sin pizza, sin helados. Parques sin besos por horas transcurridas. Cerros y bares sin recorrer. El Sur más lejos que nunca. De tener que sacar el Norte del mapa. No soñar contigo. Películas sin desenlace y sin finales. Terrazas y ventanales que no invitan a volar. Caídas sin vértigo. Heridas con sangre y sin dolor. O dolor sin sangre. Un útero sin dueña. El flan volviéndose cáscara. Chandler sin Mónica. Marge sin un Homero que cuidar. Neruda sin Matilde y sin musa. Canciones para otra. Caracoles convertidos en babosas. Completos incompletos. Tazas sin café. El miedo. Mis brazos agarrando el vacío y no tu cuerpo dormido. Dormir y no escucharte roncar. O reclamar por algo. Despertar y no poder tocarte. No pensar. 
No creer. O que ya no crea. Decir que 
no  es posible a m a r,
después de amarte